martes, 17 de octubre de 2017

Fuego en el aire.

Últimamente escribo semanalmente o una poesía o un cuento o un relato, pero esta semana me es difícil “subir” algo, no es debido a que no tenga material, es que no puedo vivir en un microcosmos paralelo a lo que está ocurriendo en la sociedad a la que pertenezco y los hechos son prioritarios.
En algunos libros he leído que a veces los individuos exteriorizamos lo que en nuestro interior son verdades absolutas, pero claro, eso es una visión subjetiva, con lo que dichas personas en posesión de la verdad dictaminan sin parpadear: El fin justifica los medios (Maquiavelo).
De ahí surgen entre otros los pirómanos.
Sus acciones, en una sociedad civilizada y avanzada no tienen cabida. Y con ello me refiero a los pirómanos materiales, pero también a los pirómanos que desde tribunas o medios de comunicación incitan a dejar una tierra carbonizada y quebrada.
Según los científicos pertenecemos a la subespecie “Homo sapiens sapiens”, pero tengo mis dudas sobre la doble “sapiens”, ya que antes de llegar a un dialogo, se aplican una serie de acciones coactivas por parte de los grupos que en un momento preciso ejercen el poder.
Espero que llueva, que el agua empape la tierra y apague cualquier incendio que aún no tengamos extinguido y en cuanto a los enfervorecidos oradores, les diría que tengan en cuenta los criterios básicos universales, para que se humedezcan con esas directrices.

De todas maneras, sin estar en mi deseo el herir la sensibilidad de nadie, me gustaría darme de baja del “Homo sapiens sapiens”, ya que a muchos de mis congéneres (hasta este momento), ni los entiendo y ni estoy de acuerdo con su proceder.

domingo, 8 de octubre de 2017

Un día de otoño.

Habrá un día del otoño
en el que tendrás que pasear
sin saber el adecuado por qué,
tan sólo sentirás un impulso
de ver el mar y el cielo
en una quietud inusual.
La lluvia habrá cesado,
el viento estará calmado,
y te darás cuenta de todos
los tonos que comprenden
desde azules a encenizados.
No te desagradará el aroma
que salado flota en las orillas
de una playa compactada
que parece tras el chubasco
una tierra chocolatada y no
como en tu estival recuerdo
de cóncavas arenas claras.
Sin ser consciente de tus pasos
dejarás que tus pensamientos
fluyan desde las estanterías
de tus recuerdos ordenados,
te dirás con tono amable
que esas memorias son pasado
y entonces, tras el suspiro,
desearás con afán descubrir
a quien contenga en su sonrisa
las líneas de la primavera.

viernes, 6 de octubre de 2017

Microrrelatos.

Hola amigos. He enviado un par de microrrelatos a un concurso, uno de ellos debía de contener un máximo de ciento cincuenta caracteres y el otro (más extenso), un máximo de mil doscientos caracteres. Os adjunto los links por si os apetece leerlos. Además podéis votarlo si pensáis que son merecedores de ello.
Gracias por leer y saludos.

Links:

http://www.signoeditoresliteratura.es/al-verla-mateo-redondo-calonge/

http://www.signoeditoresliteratura.es/cruce-mateo-redondo-calonge/

lunes, 25 de septiembre de 2017

Por favor, no te abandones.

Por favor, no te abandones.
Hay muchos que te miran,
otros tantos que te admiran
y otros menos no tanto.
Hay quien no puede correr
y sin embargo camina,
hay quien no puede danzar,
pero sin embargo baila
y baila con tanta alegría
que sin saberlo todo su ser
se une a la música
con la armonía de una
excelente danzarina.
Por favor, no te abandones.
Si te encuentras una cuesta,
súbela, pero súbela con fervor,
despójate de enfados
de culpar al universo
o a los que viajamos por él,
no hagas comparaciones
pues nublarán tu brújula
haciéndote empeorar tu avance.
Por favor, no te abandones.
En ti está la facultad
de recibir y provocar eclipses
pues eres un astro celeste.
Con lo obstinada que eres
es seguro que avanzarás,
además, sabes que no estás sola
ni aunque quieras.
Por favor, no te abandones.
Sincérate contigo,
usa tu objetividad
como sólo tú conoces
para encender voluntad,
entusiasmo y esfuerzo.
En las primeras rampas
vas a ir acompañada
hasta que tu ritmo
sea como un latido constante.
Por favor, no te abandones,
ya que en el firmamento
no puede dejar de brillar
tu imparable estela.


martes, 19 de septiembre de 2017

No, no estoy solo.

Es difícil que me sienta solo.
¿Cómo puedo convencerte?
Puede que a veces sienta decepción,
pero, ¿quién no?
Debe ser por esperar algo que no llega,
o por la actitud de alguien que importa,
¿qué más da?
Después de todo me veo reflejado
en esas situaciones que ahora ya
no me son importantes como antes.
No, no estoy solo.
¿Cómo puedo convencerte?
Aunque me veas caminar sin compañía,
o tal vez, observar una puesta del sol
sentado en cualquier escalón o banco
y no haya nadie conmigo,
no pienses que estoy solo,
ya que el mismo aire abre
en mi memoria los recuerdos,
las ilusiones, los futuros planes
y otras maravillas intangibles,
como por ejemplo sentirme
acompañado por la brisa,
por una tenue luna que comienza
su visible recorrido tras
ese oeste que no puede retener
la luminosidad del sol que se va.
No, no estoy solo.
Convéncete.
Lo que ves son momentos
de algunos días concretos
donde camino, contemplo y escribo.
No sé lo que hecho, pero,
ya hace tiempo que la soledad
dejó de viajar conmigo,
se fue sin despedirse,
tan sólo un buen día
se desvaneció como el rocío
en el amanecer de mi confianza.
Tal vez sea un soñador,
capaz de imaginar
cualquier disparate         
en ocasiones puntuales,
bueno, a lo mejor no tan exactas.
Puedo pensar, por ejemplo,
que una jirafa danza
al son de notas silbantes
en una sabana no muy lejana
y que la noche es fantasmagórica.
Puedo pensar, por ejemplo,
otras muchas cosas
que se escapan de lo natural,
de todo lo que puede ser
medido, pesado, concreto
y que pueden ser increíbles.
No, no estoy solo.
Convéncete.
Porque yo estoy convencido.



martes, 12 de septiembre de 2017

Deseé quedarme

Fui una gota de aquel riachuelo
de montaña en el que te bañaste.
Mientras corría por tu piel sentí
el calor y la vida que hay en ti.
Deseé quedarme para siempre
dando frescor a tu cuerpo,
y yo, en mi imprevisto egoísmo
deseé quedarme en ese refugio
que desconocía hasta ese momento.
Cómo me hubiera gustado
poder alargar el tiempo
permaneciendo completa
entre tus senderos,
aun así una parte se coló
entre tus perfectos poros,
pero la otra parte,
se desvaneció con la brisa
mientras cantaba:
Hubiera vivido contigo
al igual que una estrella
en el mismo cielo.